DEBATE INTERFACULTATIVO

DEBATE INTERFACULTATIVO

“LA UNIVERSIDAD FRENTE AL CAMBIO CLIMATICO Y LA PREVENCIÓN DE DESASTRES

1. Introducción

Los eventos extremos han marcado una línea de investigaciones y evaluaciones sobre los impactos pero también sobre las vulnerabilidades regionales y de grupos sociales. Según la base de datos EM-DAT (1900-2010), en Bolivia los diez peores desastres climáticos se han concentrado en las últimas tres décadas. La misma base de datos muestra que las sequías, inundaciones, temperaturas extremas y deslizamientos de carácter catastrófico han aumentado en frecuencia en los últimos años (Gonzales & Escobar, 2010). Cada año, Bolivia tiene mayor presencia de desastres como consecuencia de fenómenos adversos de origen hidrometeorológico (Niño/Niña, inundaciones, sequías, deslizamientos, granizadas, heladas, etc.) y que ante las poblaciones altamente expuestas están ocasionando la pérdida de personas y de activos. En los últimos diez años el país ha sido afectado por eventos de naturaleza similar, pero fundamentalmente inundaciones, desbordamiento de ríos, deslizamientos de tierra, granizo y heladas (PNUD, 2010).

Durante los últimos años, las prácticas relacionadas con Gestión del Riesgo (GdR), han evolucionado de forma continua. El conjunto de estas prácticas se ha conocido, según el caso, como defensa civil, asistencia de emergencia, respuesta y socorro en caso de desastres, ayuda humanitaria, gestión de emergencias, protección civil, mitigación y prevención de desastres y gestión integral del riesgo de desastres. En la era moderna, el tema de la reducción del riesgo de desastres deriva su importancia más que nada de los aportes y prácticas anteriores en el campo de defensa civil y más tarde de la gestión de desastres.

Al respecto, tradicionalmente se ha centrado la atención en preparar y mejorar la capacidad operativa para responder de forma más oportuna y eficaz a un suceso inminente, o en prestar ayuda urgente para restablecer los servicios básicos de la población cuando ya ha ocurrido la catástrofe. En muchos lugares, el compromiso político y la asignación de recursos para enfrentar situaciones de amenaza se han concentrado de manera decisiva en las emergencias a corto plazo.

Por otro lado el Cambio Climático plantea y empuja rápidamente a muchas comunidades, particularmente las más pobres y marginadas más allá de su capacidad de respuesta, que ya luchan por mantener su sustento, conservar su alimentación, y principalmente tener calidad de vida. En todo el mundo, los cultivos principales de subsistencia han alcanzado límites de viabilidad por el incremento de la temperatura; las precipitaciones y las estaciones que alteran los ciclos agrícolas y convierten la alimentación de muchas familias en una lucha continua; la subida del nivel del mar provoca inundaciones, la contaminación de los acuíferos y en sí todos los recursos naturales. Contribuyen al riesgo de exposición frente a los desastres que es cada vez más alto donde todos están expuestos y vulnerables a los mismos no solo en lugares alejados sino en todas las ciudades donde mayor concentración de habitantes existe alrededor del mundo.

En Bolivia existen datos alarmantes sobre la continua deforestación, incendios, producción hidrocarburíferas, producción en los agrosistemas, contaminación minería, biológica, química, física y potencialmente nuclear, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), amenazas constates con la integridad de la biodiversidad, entre otros que demuestran una realidad boliviana que afronta muchas necesidades y problemas, que deben solucionarse, mitigarse, y adaptarse de mejor manera apuntando a una población resiliente frente a estos cambios.

En comparación al tamaño de su población, Bolivia es un país muy contaminador e insostenible ambiental y ecológicamente. Los datos muestran cifras de alrededor de 30 toneladas de CO2 equivalente per cápita (principalmente de incendios, deforestación, los gases de flúor y las emisiones fugitivas de combustibles fósiles), deben y necesitan reducirse en un 92% para alcanzar a 2,4 ton CO2-eq/cápita. La meta es limitar las emisiones dentro del cupo de carbono, pero actualmente el país está en ruta para producir 10 veces más que su cupo de carbono de 1,35 gigatoneladas de CO2-eq entre el 2000 y el 2050 datos impresionantes (Batos, 2014). Y por el uso de suelo las emisiones de CO2 se ha incrementado en un 65 millones de Tn por año durante 1990-2000 a 93 millones de Tn por año per cápita, durante 2000-2010 (Andersen et al., 2016).

Existen evidencias de investigaciones y estudios que demuestran un escenario desalentador en el territorio debido a las grandes transformaciones debido al cambio climático. Que fragmentan ecosistemas vulnerables, reducen los recursos naturales, degrada la biodiversidad, repercutiendo y dificultando la calidad de vida humana que depende de esas funciones ambientales, no solo en las zonas rurales sino también en las zonas urbanas donde hay mayor cantidad de habitantes.

Bajo esos antecedentes el proyecto “Promoción del uso del conocimiento y competencias para construir una Cultura de Resiliencia entre profesionales y la población” financiado por COSUDE y ejecutado por el Departamento de Investigación Posgrado, e Interacción Social de la UMSA, ejecutara un debate estudiantil interfacultativo, con el objetivo de:

Objetivo del Taller

  • Analizar las acciones de ACC y RRD, que se ejecutan en la academia, desde una mirada docente- estudiantil.

Objetivos específicos

  •   Motivar el análisis de los temas de ACC y RRD desde diferentes enfoques
  • Fortalecer el conocimiento de los estudiantes, para la toma de decisiones.
  • Impulsar el desarrollo de investigaciones en las temáticas de ACC y RRD.